En el marco de las efemérides de octubre, la historiadora Anabela Abbona participó de una nueva emisión del micro Historia Pública, producido por la Televisión Pública Pampeana (TVPP). Durante su intervención, abordó la significación del Día del Respeto a la Diversidad Cultural como una oportunidad para pensar históricamente la constitución de la sociedad argentina y promover el diálogo intercultural sobre la base del respeto a la diferencia.
Abbona señaló que en la Argentina ha persistido históricamente el mito de que el país está integrado de forma homogénea por una población exclusivamente "blanca". Frente a este relato, enfatizó que la efeméride permite visibilizar la presencia de diversas culturas en el territorio nacional, todas las cuales merecen la misma garantía de derechos y reconocimiento.
La categoría de "raza": un concepto desacreditado y sus peligros
Uno de los puntos centrales expuestos por la investigadora fue el debate actual ante las intenciones de retornar a la denominación de "Día de la Raza". Abbona advirtió que reintroducir este concepto implica retrocesos graves para la convivencia democrática:
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Falta de sustento científico: La noción de "raza" se encuentra completamente desestimada desde las ciencias biológicas, genéticas y sociales.
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Justificación de la desigualdad y la violencia: Históricamente, la clasificación en "razas" presupuso la existencia de grupos superiores e inferiores, sirviendo de argumento para legitimar dominios, masacres y el exterminio de poblaciones.
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El impacto de la conquista: Ejemplificó esta dinámica con el proceso de conquista de América, un acontecimiento que durante décadas se presentó como una "celebración" de la llegada del progreso, la civilización y la religión europea, invisibilizando el impacto devastador que tuvo sobre los pueblos indígenas.
Diversidad, derechos y construcción democrática
Para concluir, la historiadora remarcó que el 12 de octubre no es una fecha de celebración, sino una jornada dedicada a la reflexión histórica y a la defensa de los derechos humanos. Defender el paradigma de la diversidad cultural implica sostener una sociedad más justa, inclusiva y democrática.